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viernes, 31 de octubre de 2014

CURAR



Curar no es tapar un síntoma. Curar es hacer conocido lo desconocido, es poner luz en nuestra sombra. entendiendo esta última como aquello que niego y por tanto reprimo.
Curar es recomponer, es recuperar esa parte de nuestra alma que un día dejamos en una situación que no supimos manejar.
Curar es volver a estar completos.


AMATE
NO TE JUZGUES
PERDONATE
VALORATE
SÉ TU MISMA









lunes, 1 de septiembre de 2014

LA FISICA CUANTICA DEMUESTRA QUE HAY VIDA DESPUES DE LA MUERTE


LA FÍSICA CUÁNTICA MUESTRA QUE HAY VIDA DESPUÉS DE LA MUERTE


 Hay vida después de la muerte, y la muerte es una ilusión creada por nuestra conciencia. Un científico estadounidense ha encontrado pruebas de esta teoría en la física cuántica. “Creemos que la vida es solo la actividad del carbono y una mezcla de moléculas; vivimos un tiempo y después nos pudrimos bajo tierra”, dijo el doctor en medicina Robert Lanza’.Este profesor de la Escuela de Medicina de la Universidad Wake Forest de Carolina del Norte argumentó que los humanos creemos en la muerte porque “nos han enseñado a creer que morimos”; es decir, nuestra conciencia asocia la vida con el cuerpo, y sabemos que el cuerpo muere. 

Su teoría, denominada ‘biocentrismo’ o ‘universo de la biocéntrica’, explica que la muerte no puede ser tan terminal como creemos. Según esta teoría, la biología y la vida originan la realidad y el universo, y no a la inversa. De eso se desprende que la conciencia determina la forma y el tamaño de los objetos del universo. 

Para dar un ejemplo, Lanza se centra en cómo percibimos el mundo que nos rodea. Una persona ve el cielo azul y le dicen que ese color es el ‘azul’, “pero se pueden cambiar las células de su cerebro para que vea el cielo de color verde o rojo”.

 Nuestra conciencia da sentido al mundo y puede ser alterada para cambiar nuestra interpretación. Desde el punto de vista de la biocéntrica, el espacio y el tiempo no se comportan de manera tan rígida ni tan rápida como nos presenta nuestra conciencia. 

Si aceptamos la teoría de que el espacio y el tiempo simplemente son ’herramientas de nuestra mente’, entonces la muerte y la idea de la inmortalidad existen en un mundo sin límites espaciales ni lineales. 

Los físicos teóricos creen que hay una cantidad infinita de universos en los que diversas variaciones de personas y situaciones existen y ocurren simultáneamente. Lanza afirma que todo lo que puede suceder sucede en algún momento en todos estos ‘multiversos’ (los múltiples universos posibles), lo que significa que la muerte no puede existir “en un sentido real”. 

Según Lanza, que participó en los primeros experimentos de clonación, cuando morimos nuestra vida se convierte en una “flor perenne que vuelve a florecer en el multiverso”. Para corroborar su teoría, el científico citó un experimento conocido como ‘experimento de la doble rendija’, que demuestra que la percepción humana participa en el comportamiento de la materia y la energía.
http://origenhumano.blogspot.com.es/
fuente:http://www.mysteryplanet.com.ar/site/?p=7022

martes, 17 de diciembre de 2013

LOS PENSAMIENTOS CURAN MÁS QUE LOS MEDICAMENTOS

Bruce Lipton reclama una nueva medicina, la que tenga en cuenta la energía por su capacidad para curar. Nos dan medicamentos para la enfermedad, pero esto causa muchos problemas en el cuerpo. Porque esta medicina basada en la farmacología no entiende cómo está interrelacionada toda la bioquímica del organismo. Cuando tomo una pastilla química y la introduzco en mi cuerpo, no solo afecta a aquel lugar donde tengo el problema, sino que afecta a muchas otras cosas a la vez. Son los llamados "efectos secundarios".

miércoles, 25 de septiembre de 2013

TRES CUERPOS O PLANOS



El ser humano es un agregado de múltiples elementos, que se manifiestan de diferentes formas, expresando cada uno su naturaleza particular, aunque en realidad son manifestaciones que surgen de la misma fuente. Es decir, a pesar de los diferentes aspectos de la naturaleza humana: visibles e invisibles, físicos y espirituales, la esencia fundamental es una e indivisible.

El universo vibra, y nosotros obviamente también, ya que somos parte y expresión de él. Cada partícula de nuestro ser vibra de una manera determinada. Según sea su vibración se manifestará de una u otra manera, constituyendo diferentes planos o niveles de existencia.
Podemos, para comprendernos mejor, distinguir tres planos o cuerpos: El cuerpo físico, el cuerpo energético y el cuerpo espiritual.

El primero, el plano físico, que corresponde al nivel más básico. Es la materia. Lo que podemos ver, sentir y tocar a través de los sentidos. Se manifiesta en una realidad de cuatro dimensiones. tres para el espacio (arriba-abajo, atrás-adelante y los costados), donde solo puede moverse dentro de esos límites, y la cuarta que corresponde al tiempo.
Es la parte más limitada de nuestro ser, la que menos alcance tiene. Es la que degenera y envejece.
La que da forma y contiene al espíritu y permite que este pueda expresarse en este plano de la existencia. Es el vehículo. Nuestra parte carnal. Sin ella no existiríamos. Existimos en virtud de nuestro cuerpo físico, de nuestra forma material. Es el recipiente, el envase que guarda el precioso elixir de la vida. Un recipiente sin el cual no sería posible la vida. Pero el recipiente no es el elixir.
Y hablando de vida; lo que anima a este cuerpo físico, que un día se desintegrará devolviendo sus componentes fundamentales al universo (al cual pertenecen), lo que permite que este conglomerado de células y tejidos, de huesos y carne, sienta y experimente. Aquello que hace que este cuerpo que creemos propio pueda ser conciente de sí mismo, lo encontramos en los planos más sutiles e invisibles y es lo que podemos llamar, el cuerpo espiritual.

Aquí están incluidos los pensamientos, las emociones, las percepciones y todas las vibraciones sutiles, más o menos elevadas, incluso inconcientes, que forman parte de la totalidad de nuestro ser, de nuestra esencia original.

Aquí la cosa se pone más difícil. ¿Cómo hacer para hablar del espíritu sin limitarlo, sin encerrarlo en simples categorías relativas?. ¿Cómo hacer para hablar de la experiencia subjetiva?. No obstante haré un intento.

Desde hace siglos, la cultura occidental, influida por la religión y el espíritu científico, fue separando a las personas: por un lado el cuerpo físico, que pasó a pertenecer a la ciencia, ya que se puede cortar, pesar y medir. Se puede estudiar “objetivamente”.
La otra parte, la invisible, la que corresponde al espíritu, a la conciencia., la que incluye los atributos mas elevados de la persona, su lado “divino”, fue expropiado por la Iglesia, manipulándolo, limitándolo, para que encaje en un montón de dogmas, culpas y otras supersticiones, generando la creencia que para acceder a esta naturaleza universal, divina, hay que primero pasar por intermediarios.

En este contexto el ser humano “moderno y civilizado” se fue desarrollando. Por un lado el cuerpo, por otro el espíritu. No es raro, por esta razón, que fácilmente nos identifiquemos con nuestro lado físico y material, pensando que solo somos la imagen que refleja el espejo o solo este cuerpo que empezó a morir el día que nació.
Un claro error de percepción, debido a la ignorancia de creer que es más importante el envase que el contenido. Como el que guarda la botella, cuidándola todos los días y tira la preciosa bebida. O la persona que prefiere tener el auto “reluciente” pero no va a ninguna parte.

¿Pero acaso la conciencia es diferente del cuerpo?. Es una realidad científica que cada célula es conciente de sí misma. Sabe que hacer, sabe lo que necesita exactamente y también sabe cuando algo va mal. Este conglomerado de “pequeñas” conciencias forma nuestro cuerpo espiritual y el cerebro es el integrador, el que controla emociones y genera ideas. Pero, ¿Cuáles son los límites de este cuerpo espiritual?.

Para la medicina china, el cuerpo y el espíritu comparten un mismo origen y además se transforman mutuamente entre sí. Materia y espíritu en continuo cambio, gracias a la energía vital que forma el otro cuerpo, el cuerpo energético. Sin energía vital (Chi) no podríamos vivir. La vida es energía. La respiración es energía.
Esta energía además es la responsable del nacimiento, el crecimiento y la muerte, de que generemos calor, nos protege, estimula las funciones fisiológicas y sostiene al organismo, determina además la calidad de vida y la longevidad. La obtenemos del aire que respiramos y los alimentos que consumimos y otra parte ya nos viene de “fábrica” y corresponde a la energía propia de cada célula, contenida en su ADN (energía ancestral).
La energía es el puente que une el mundo visible con el invisible. La respiración conecta el cuerpo y a las emociones, modulando y purificando.
El cuerpo energético está en la base de las transformaciones entre el cuerpo físico y el espiritual.

Volviendo a la conciencia.
Antes de nacer, ¿Qué éramos? Todos nuestros componentes han surgido de la misma célula original fecundada, el huevo o cigoto, que se fue multiplicando, diferenciando y expandiendo. Al igual que el Big-bang.
De hecho hoy se sabe que los protones, neutrones y electrones que componen los átomos y moléculas que forman nuestras células, provienen de esa explosión original que creo al universo actual.
Y ahora la “gran pregunta”¿En que momento esa masa indiferenciada de células comienza a tener conciencia de si misma? ¿Acaso esta conciencia podría salir de la nada? y luego crear a un ser que a su vez creará toda una historia personal, hará hijos que a su vez tendrán su propia conciencia personal continuando así el encadenamiento de la existencia. Es un misterio.
Aquí, los científicos y los religiosos comienzan a especular. La ciencia va a estar siempre limitada para dar una respuesta ya que solo tiene en cuenta la parte ya manifestada, es decir, la que se puede observar “objetivamente”.
Pero sabemos ahora que el universo que podemos ver, es solo una pequeña parte de lo que verdaderamente existe, el resto permanece oculto, a los límites de nuestros sentidos físicos.
Es igual para todos los seres, la parte manifestada es solo una pequeña porción dentro de un mar infinito de posibilidades no manifestadas. Un pequeño cuerpo físico nadando en un océano de espiritualidad.

Cuerpo, energía y espíritu no son diferentes. Poseen la misma esencia y se transforman entre sí.
Las emociones afectan al cuerpo y si este enferma nuestro espíritu también. Si hay poca energía enfermamos y vivimos menos.

El pensamiento mueve la energía que a su vez mueve al cuerpo.
Primero está el deseo, que se vuelve una idea que pone en marcha el motor para que el vehículo se mueva, finalmente este se desplaza.
Para cada uno, el vehículo (cuerpo) y el conductor (espíritu) son lo mismo, están unidos
Por eso es importante como comemos, como respiramos y como pensamos.

La salud y la felicidad van juntas.

La enfermedad y el sufrimiento aparecen cuando el cuerpo (el vehículo) va para un lado y el espíritu (el conductor) va para el otro. Victima de las contradicciones y dualidades, porque el conductor no conoce el vehículo ni el camino y lo que es más grave, no sabe a donde quiere ir.

Esta verdad más que una teoría, representa una guía de vida, o más bien, de ruta.

Si nuestro mapa no sirve, entonces hay que tirarlo y fabricar uno nuevo que nos sirva y nos ayude a llegar a buen destino.

Cuando los tres cuerpos, que en realidad son uno, funcionan en armonía, nos sentimos en plenitud y se potencian nuestras posibilidades.

La vieja ignorancia y los malos hábitos son transformados por el autoconocimiento, a partir de un simple “click” en el espíritu. Una vuelta de llave.
A esto se le llama: “encender el motor del darse cuenta”.

LOS TRES CUERPOS INFERIORES

Lo que nos dicen los científicos es que disponemos de tres cuerpos.El cuerpo físico que se compone de energía comprimida. El cuerpo emocional que se compone de energía en ondas.Y el cuerpo energético que está lleno de energía pura.Si la ciencia ha demostrado que nuestros cuerpos son energía, una comprimida, otra en ondas y otra en energía pura, ¿Cómo es que todavía hay gente que dice que no cree en las energías?





domingo, 12 de mayo de 2013

El sexo y sus consecuencias energéticas


Cuando hablamos de energía, nos vamos por ramas interminables de conocimiento, mismas que son infinitas e ilimitadas, y algún poco o nada exploradas, como el caso de las consecuencias energéticas que tenemos, al tener sexo con alguna persona.
Y si empezamos por la palabra sexo, que viene de seis, la unión de dos veces tres, que son, el cuerpo físico, emocional y espiritual de la mujer, con el cuerpo físico, emocional y espiritual del hombre, que se unen sin que podamos hacer nada para oponernos, siempre y cuando haya penetración entre un hombre y una mujer, entonces, el aura que es el campo energético que tenemos y que no se puede romper con nada (a menos que nosotros demos permiso a entidades energéticas de entrar en el) se une a la del compañero, formando un solo globo, una sola aura mientras se realiza el acto sexual, que es el verdadero matrimonio y lo que energéticamente se considera la unión eterna de dos seres que se aman y quieren compartirlo todo con la persona que eligieron.
Eso se podía contemplar en tiempos muy antiguos, ya que en tiempos modernos, el sexo, es tan liberal, tan irresponsable que se tiene con quien sea, no importa que se conozca bien o no ala persona, incluso basta que nos haga química en cualquier antro o cafetería. Es en estos casos donde las consecuencias de un acto sagrado, bello y que incluso nos da poder, se hace riesgoso, y hasta peligroso.
Cuando unimos las auras con alguien, así haya sido una vez en la vida, juntamos karmas, energía, luz, vibración, conocimiento, larvas (vampiros energéticos que se nos plasman) etc. Esto es algo hermoso cuando estamos realmente enamorados y queremos pasar con esta persona el resto de nuestros días, ya que cuando amamos realmente queremos compartir lo bueno y lo malo con nuestra pareja, pero cuando solo fue un acto de placer, o de una noche, ya no es tan agradable, ya que de la misma forma unimos todo lo mencionado y esta unión energética dura siete años, a partir de la ultima relación sexual, ¡así es!, ¡siete largos años! en que el lazo no se rompe, y en que seguimos unidos de forma energética y karmika con todo aquel con quien hemos compartido nuestra cama, nuestro espacio y nuestro cuerpo energético. Además de que se complica cuando la cadena es grande, porque imagina a alguien que ha tenido relaciones sexuales digamos, nueve personas; que a su vez cada una había tenido sexo con tres ¿Puedes imaginar cuantos karmas  tienes tu después de esta cuenta benévola? !Basándonos en tiempos modernos!
Esto hace más pesado nuestro camino y proceso, nos llenamos cada vez de más densidad y cargas que ya no sabemos de donde salen y menos como quitárnoslas.
Para el descanso de todos quiero compartirles que hay una cura ¡una sola! Si antes de esos siete años encuentras el amor de tú vida, un amor profundo y verdadero entre los dos; ¡este amor es capaz de quemar y trasmutar lo que sea! convirtiéndose en una cura de amor y de energía para la pareja.
Dentro de las consecuencias de la unión de karmas, en el sexo, está también el que uno de los dos tenga sexo con varias parejas muy densas y contagiadas con karmas de otros, lo que energéticamente se considera, un acto sexual en nido de larvas. Yéndonos a los extremos, pensemos que esa noche también tenga relaciones con su pareja y quede embarazada, lo que hará que pase al hijo que engendren, la nefasta densidad de un nido de larvas que ira desarrollándose junto con el niño, dando por resultado seres con cierta maldad y crueldad desde pequeños.
Cuando unimos nuestra energía de este modo, también damos nuestro poder y vibración de vidas a la otra persona, creando lo que antiguamente llamaban puentes de poder.
Este tema es tan complejo impactante y profundo, que no acabaríamos en horas. Pero este conocimiento nos hará tener más consciencia de la ligereza o profundidad de nuestros actos.                            

Jan Dael circuloixchel.com 
   
P.D. ¡Recuerda que no hay condón energético!