- Las alergias son una fidelidad a una gran desgracia. La reacción alérgica habla de la emoción que fue bloqueada: el llanto, con la alergia al polen, el sentimiento de culpa con los picores de garganta, etc.
- Las dermatitis tienen que ver con una exclusión, una separación mal cerrada.
- Las intolerancias alimenticias suelen estar vinculadas con violencia, vejaciones, tortura o abusos sexuales.
- La fibromialgia es una fidelidad de expiación a un grupo de personas, cada síntoma, cada localización del dolor representa a un ancestro.
- Las enfermedades auto inmunes, el reuma, artrosis están ligados a la venganza (me agredo para no agredir).
- En la esclerosis múltiple hay un “rechazo al amor”, “me mato para no matar”.
- Los quistes en los ovarios, los miomas representan a bebés o fetos excluidos en alguna generación, que buscan el vientre de su madre, pidiendo su reincorporación a la consciencia familiar a través del síntoma.
- El insomnio se suele dar al llevar una culpa no asumida, propia o de un familiar.
- La fiebre es el calor de la culpa por hacerse autónomo, por haber crecido a través de la enfermedad. Es la fidelidad a la culpa ancestral de la persona que, al hacerse mayor, se aleja del grupo de origen.
- En el cáncer, frecuentemente la persona prefiere tener la enfermedad antes que honrar a su madre.
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domingo, 2 de noviembre de 2014
Dinámica sistémica de algunas enfermedades
miércoles, 11 de junio de 2014
Familia y enfermedad
A continuación, presentaré algunos ejemplos para ilustrar el desarrollo de implicaciones familiares enfermizas y amenazantes para la vida, y para señalar las posibilidades de evitarlas o de librarnos de ellas.
Cuando la familia pierde uno de sus miembros, por ejemplo muriendo el padre o la madre tempranamente, frecuentemente uno de los hijos le dice interiormente: “Te sigo.“ Frecuentemente, un hijo en esta situación quiere morir también, sea por enfermedad, por accidente o por suicidio. Aunque el hijo no lleve a la práctica esta frase pronunciada interiormente, muchas veces siente una especial afinidad con la muerte, y el anhelo de morir.
O cuando un hijo pierde a un hermano, por ejemplo un niño nacido muerto o fallecido en temprana edad, también le dice: “Te sigo.“
Cuando un famoso corredor motonáutico durante una carrera volcó con su lancha y murió, también su hija comenzó a participar en carreras motonáuticas. También ella tuvo un accidente grave durante una carrera, pero sobrevivió. Cuando, más tarde, la preguntaron qué había pensado en ese momento, respondió: ¾ Sólo una cosa: ‘¡Papá, ya voy!’
Detrás de la frase de “te sigo“ se halla el amor profundo con el que el alma vincula al niño con su familia, actuando durante toda la vida de una persona. Este amor es más fuerte que la muerte y es ciego. Cree que a través de la muerte podría superarse la separación y que, por el propio sufrimiento y la propia muerte, otros en la familia podrían ser redimidos. Una constelación familiar nos brinda la oportunidad de sacar a la luz la inutilidad y la ceguera de este amor. A través de los comentarios y sentimientos expresados por los representantes, el hijo se da cuenta de que los muertos aman a los vivos con el mismo amor que los vivos sienten para a ellos; que el deseo de los vivos de seguirles les duele en vez de alegrarles; que no quieren que su muerte también traiga la muerte a otros; que se sienten aliviados cuando los vivos se encuentran bien, y que bendicen a los vivos para que aún se queden.
Detrás de la frase de “te sigo“, aún se halla otra dinámica más: la necesidad elemental de compensación y expiación. Frecuentemente, los vivos se sienten culpables cuando ellos viven, mientras otros miembros de la familia ya están muertos, y se sienten aliviados muriendo ellos mismos. En un caso así, les ayuda el inclinarse ante los muertos y decirles: “Yo aún vivo un poco, después también moriré.“ Así, ya no experimentan la vida como una arrogación, y pueden tomarla mientras dure. Otra frase beneficiosa para los vivos es ésta: “En tu memoria, aún me quedo un poco.“ O, en el caso de un hijo que pretende seguirles a sus padres muertos, le ayuda la siguiente frase: “Honro y valoro lo que me disteis. Le saco provecho en vuestra memoria y lo mantengo mientras me esté permitido.“ Así, la necesidad impulsiva de vinculación y compensación se cumple de una manera más extensa. Este sería un logro superior y espiritual del yo, que pide un cierto desarrollo ¾también podría hablarse de un paso evolutivo¾, abandonando lo estrecho para dirigirse a lo más amplio, superando los límites del alma del grupo para llegar a las dimensiones de la Gran Alma.
Vivos y muertos
Cuando una persona se siente irresistiblemente atraída por los muertos, se puede hacer un ejercicio muy simple con él. Se le pide que cierre los ojos, que lentamente se centre en su interior, y que, después, vaya más allá de ese centro, volviendo lejos, a los muertos que le atraen. Una vez llegado allí, se echa a su lado, esperando que algo le llegue de ellos, sea lo que sea. Él lo recibe en su interior hasta sentirse colmado. Después, nuevamente se pone en camino para volver de los muertos a los vivos, hasta llegar a su centro, y aún más hacia arriba ¾y abre sus ojos.
Muchos vivos quieren ir con los muertos. Pero cuando los vivos respetan a los muertos, éstos vienen a ellos ¾ y se muestran afables. Vienen y, a alguna distancia, están presentes con afabilidad.
Algunos piensan que los muertos son desdichados. Pero también podríamos decir: “Han llegado y están en paz.“ Sólo los vivos aún sufren vicisitudes; los muertos están en paz.
Una imagen muy difundida es que los muertos han desaparecido: están enterrados y, por tanto, han desaparecido. Después, aún se les pone una lápida para que no vuelvan a salir. Este era el significado original de la lápida, ya que, anteriormente, ésta se colocaba echada. Pero que los muertos hayan desaparecido es una imagen extraña.
Martin Heidegger tiene otras imágenes a este respecto. El dice: De lo oculto surge algo a lo no oculto, y después, vuelve a descender a lo oculto. Lo oculto está presente a la manera de lo oculto. Pero no ha desaparecido: surge y vuelve a descender.
También la verdad obedece a esta ley: surge de lo oculto, y vuelve a descender. Por eso, tampoco podemos asirla. Algunos piensan que la verdad es válida y eterna, como si la tuviéramos en nuestras manos. Pero no: tan sólo se muestra brevemente para volver a descender.
Por eso, siempre que surge, aparece de manera diferente. Es un reflejo de lo oculto que sale a la luz.
Así, también la vida surge de lo oculto, que no conocemos, a lo no oculto, y vuelve a descender. Lo realmente grande es lo oculto. Aquello que está a la luz no es más que algo transitorio y pequeño en comparación con lo grande.
También los muertos están en lo oculto; pero su influencia alcanza hasta lo no oculto. Cuando se les permite actuar, la vida es sostenida por ellos.
Pero quien desciende a lo oculto antes de tiempo, peca contra este movimiento. Asimismo, quien permanece en la vida más allá de su tiempo, quien se agarra a la vida más allá de su tiempo, falta contra la corriente que sale a la luz y vuelve a descender a lo oculto. Ambas actitudes se oponen a la corriente: el abandonar la vida demasiado rápido, antes de tiempo ¾ sería como un desprecio de aquello que está a la luz ¾, y también el sujetar la vida aunque el tiempo haya terminado. Una vez terminado el tiempo, corresponde soltarse y descender.
Como terapeuta me sirvo de la ayuda de los muertos para mantener con vida a los vivos, mientras corresponda y hasta donde tenga el derecho de hacerlo. Pero cuando se muestra que el tiempo se ha consumido, no sujeto a nadie. Espero atentamente, pero sin intervenir. No me opongo a los destinos ni a la corriente, como si pudiera o debiera evitar el descenso, sino que estoy en harmonía con ellos.
En estos procesos tan profundos, tratándose de vida o muerte, podemos ver como, a veces, se vislumbra una solución y que el paciente la acepta durante un tiempo, pero después vuelve a descender. También aquí asiento. Porque no sabemos si la suerte que el individuo elige, o a la que se rinde, en el fondo no será lo más apropiado para él; si no tendrá una grandeza oculta que los ajenos no llegamos a captar.
Esta actitud tiene algo tranquilizante, algo profundo. Nos permite movernos tanto en un ámbito como en el otro, estando unidos, también en la vida, con el fundamento último.
sábado, 10 de noviembre de 2012
ENTREVISTA MADAME GHIS (Ghislaine Lanctôt): La muerte civil
De Alicia Ninou
La mafia Médica
(1994) es el libro que le costó a la doctora Guislaine Lanctôt, ahora
GHIS, su expulsión del colegio de médicos en Canadá y la retirada de su
licencia para ejercer la medicina. Se trata probablemente de la
denuncia publicada más completa, integral, explícita y clara del papel
que juega a nivel mundial el complejo formado por el sistema sanitario y
la industria farmacéutica. Pasados ya 18 años, después de varias
amenazas y de haber estado en la cárcel, sigue activa y publicando en
contra del negocio de la Medicina, del sistema establecido y a favor de
lo que ella llama muerte civil: cuando dejamos de reconocer las
autoridades externas para someternos a la única autoridad que existe:
la de uno mismo. Ahora vive sin cargos públicos ni títulos académicos,
sin propiedades, sin pagar impuestos, sin carnets, sin documentación,
sin tarjetas... libre.
lunes, 10 de septiembre de 2012
Curar un cancer en 3 minutos, LA CIENCIA DE LOS MILAGROS
Curar un cancer en 3 minutos,
LA CIENCIA DE LOS MILAGROS
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